¿Qué banco da más hipoteca? Por qué la respuesta depende sobre todo de tu perfil
Es una de las preguntas que más se buscan en Google cuando alguien empieza a mirar pisos: «¿qué banco da más hipoteca?». La respuesta honesta es que no existe un banco que preste más que los demás a todo el mundo. Lo que sí existe son criterios que todas las entidades aplican y pequeñas diferencias entre ellas. Entender esos criterios te dará mucho más margen que buscar el nombre de un banco concreto.
Los tres límites que aplica prácticamente cualquier banco
Antes de mirar tu caso en detalle, el banco pasa tu solicitud por tres filtros. Da igual la entidad: los tres están casi siempre ahí.
- El porcentaje de financiación (LTV). Lo habitual es que un banco financie hasta el 80% del valor de tasación o del precio de compra —se toma el menor de los dos— cuando se trata de tu vivienda habitual. Para una segunda residencia el porcentaje suele bajar hasta el 70%. Algunas entidades llegan al 90% o más en casos muy concretos, normalmente con un tipo de interés algo más alto y más productos vinculados.
- El ratio de endeudamiento. La suma de todas tus cuotas mensuales (la hipoteca nueva más préstamos de coche, tarjetas aplazadas, etc.) no debería superar el 35% de tus ingresos netos mensuales. Es una recomendación del Banco de España que la mayoría de entidades sigue de cerca.
- El plazo y tu edad. La mayoría de bancos financia hasta 30 años, y algunos llegan a 35 o 40 en perfiles jóvenes con ingresos estables. Además, casi todas las entidades exigen que el préstamo quede cancelado antes de que cumplas 75 años, aunque alguna estira ese límite hasta los 80.
La clave que casi nadie ve al principio: el importe que te conceden es el resultado de aplicar los tres límites a la vez, y manda siempre el más restrictivo. Puedes cumplir de sobra el ratio de endeudamiento y aun así quedarte corto porque la tasación ha salido por debajo del precio que has acordado con el vendedor.
Entonces, ¿por qué dos bancos me ofrecen cantidades distintas?
Porque los límites son parecidos, pero la forma de calcularlos no. Estas son las diferencias que más pesan:
- La política de riesgo de cada entidad. Un banco puede estar buscando activamente clientes hipotecarios ese trimestre y otro haber cerrado el grifo. Es una decisión comercial interna que cambia con el tiempo.
- Cómo computan tus ingresos. No todos valoran igual las pagas extra, los pluses variables, las comisiones o los ingresos por alquiler. Con el mismo sueldo bruto, dos bancos pueden calcular ingresos netos computables distintos.
- El scoring y tu historial. Las entidades consultan la CIRBE (la central de riesgos del Banco de España) y ficheros de morosidad como ASNEF. Cada banco pondera esa información con su propio modelo interno.
- La tasadora. Distintas sociedades de tasación pueden dar valores diferentes al mismo inmueble, y ese valor es la base del cálculo del LTV.
- La vinculación. Domiciliar la nómina o contratar seguros con la entidad suele mejorar las condiciones ofrecidas. Conviene calcular siempre cuánto cuestan esos productos al año, no solo cuánto baja el tipo.
Qué puedes hacer para que te presten más
Sobre los criterios del banco no tienes control. Sobre tu perfil, bastante:
- Cancela deudas pequeñas antes de solicitar. Un préstamo de coche de 200 € al mes puede reducir bastante el importe que te aprueban, porque consume ratio de endeudamiento.
- Reúne más ahorro para la entrada. Bajar el LTV que necesitas mejora casi siempre las condiciones y la probabilidad de aprobación.
- Ordena tu documentación antes de pedir nada. Nóminas, declaración de la renta, vida laboral y extractos bancarios limpios y coherentes evitan dudas en el análisis.
- Valora incorporar a un segundo titular. Sumar ingresos estables suele ampliar el importe financiable, aunque implica asumir la deuda conjuntamente.
- Compara varias entidades antes de firmar. Pedir simulaciones no te compromete a nada y te da una foto real de tu margen.
Una advertencia: «el que más dé» no siempre es el que más te conviene
Conseguir el importe máximo posible y estirar el plazo al límite reduce la cuota mensual, pero aumenta los intereses totales y deja menos colchón ante imprevistos. Con el Euríbor a doce meses rondando el 2,93% en agosto de 2026, quien firma a tipo variable debe contar con que la cuota puede moverse en cada revisión. La pregunta útil no es cuánto puedes pedir, sino cuánto puedes devolver con tranquilidad.
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